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# W09-Práctica y reflexiones sobre la gestión de la energía

La semana pasada hablé con Yunfei sobre cómo iba el trabajo y volvió a preguntarme «de dónde saco el tiempo». Recuerdo que varios compañeros me lo han preguntado más de una vez. Antes había respondido con comentarios sueltos; esta vez quiero explicar de forma más sistemática cómo entiendo el asunto y qué hago en la práctica.

El año pasado cambié de enfoque: pasé de gestionar el tiempo a gestionar la energía. **¿En qué se distinguen? La productividad personal depende del tiempo, pero también de la salud, la familia, la vida y la visión del mundo, entre otros factores. Es un problema de sistema. Limitarse a perfeccionar técnicas de gestión del tiempo no se sostiene a largo plazo.**

Lo resumo con una fórmula: **resultados = objetivos \* eficiencia \* tiempo**. Para obtener buenos resultados hacen falta objetivos claros, mejoras de eficiencia fundamentadas y una distribución razonable del tiempo. El tiempo es un recurso escaso; gestionarlo bien significa gestionar bien lo que invertimos. Pero lograr que esa inversión funcione con eficiencia puede ser el factor decisivo de la fórmula. La gestión de la energía trata precisamente de mejorar la eficiencia de forma razonada y sostenible. Un ejemplo extremo: bajo un régimen «007», trabajando las 24 horas del día los siete días de la semana, ninguna gestión del tiempo evita que al final se derrumben la salud y la familia y que el resultado conjunto sea cero.

Al buscar «gestión de la energía», casi todo remite al método que Jim Loehr expone en The Power of Full Engagement. Loehr distingue cuatro niveles. Si rendir al máximo equivale a implicarse plenamente, esa implicación combina energía física, conexión emocional, claridad mental y voluntad firme. Se trata de cambiar y ajustar conscientemente los hábitos para establecer un equilibrio y encontrar satisfacción tanto en el trabajo como en la vida privada.

Estas son mis experiencias con ese enfoque.

**Primer nivel: el físico. La salud es la base para actuar. Algunas personas triunfan, sencillamente, porque viven lo suficiente.**

* Desarrollar conciencia de la salud, aprender nociones básicas de nutrición y medicina, percibir lo que el cuerpo necesita y responder activamente.
* Hacer planes flexibles, aprovechar los ratos disponibles y asumir que habrá imprevistos. No reservar grandes bloques con planes minuciosos fijados por horas: en una gran tecnológica no se dan las condiciones para cumplirlos. Cada empresa tiene su inercia y su ritmo. Enfrentarse de forma rígida a ellos no es sostenible y solo añade frustración. Conviene aceptar la realidad y adaptarse, aprovechar el descanso del mediodía o los desplazamientos y encontrar una rutina propia. Pensemos en el ejercicio cuyo objetivo es mantenerse sano. Un plan que no recomiendo sería entrenar los lunes, miércoles y viernes a las ocho de la tarde, durante una hora cada vez. Es demasiado preciso. Tampoco conviene aferrarse al plan: hay que dejar margen al azar. Por ejemplo, tres horas de ejercicio a la semana, sin fijar el número de sesiones y con un mínimo de 15 minutos por sesión. Si esos 15 minutos no alcanzan ni para ir al gimnasio y cambiarse, busquemos una actividad que evite esos preparativos. El objetivo es mejorar la eficiencia.

**Segundo nivel: el emocional. Lo que somos en la práctica reúne nuestras relaciones sociales. Hay que cuidarlas y evitar que los problemas se acumulen en casa.**

* Las emociones influyen en el criterio con el que actuamos. Aprender nociones de psicología y sociología y ampliar la mirada humanística ayuda a trabajar el mundo interior y la tolerancia. Aceptar que existen cosas con las que no estamos de acuerdo, y aceptar nuestras propias limitaciones.
* Las relaciones sociales son complejas, especialmente las distintas capas de relaciones familiares. Además de cuidar la pareja y la relación con la familia de origen, hay que prestar atención a las relaciones sociales de la pareja y de los padres. Por ejemplo, conocer si el entorno laboral de nuestra pareja es íntegro o está enrarecido. No podemos evitar encontrarnos con cosas desagradables, pero sí procurar que no nos corrompan.

**Tercer nivel: el mental. Usar bien las herramientas. La capacidad de pensar se entrena.**

* Aprender algo sobre el cerebro y su salud para utilizar mejor las herramientas y liberar carga mental. Podemos percibir cuándo pensamos con claridad. Un ejemplo extremo es la manía en el trastorno bipolar: en ese estado, una persona puede tener un pensamiento extraordinariamente activo y creativo y sentir una gran agudeza. Esa sensación es difícil de experimentar en condiciones normales. Se dice que, mediante la práctica que conduce a la iluminación budista, puede alcanzarse de manera sostenida. A nosotros nos basta con saber que existe ese estado como aspiración y mantener la mente despejada la mayor parte del tiempo. La memoria temporal del cerebro es escasa. Aplicaciones de notas adecuadas para cada uno, como la familia Omni, OneNote, Evernote o Agenda, permiten descargar recuerdos provisionales y detalles pequeños. El cerebro necesita cambiar de ámbito para descansar y recuperarse. Correr cada día de una sala de reuniones a otra no favorece un buen estado mental. Algo de tiempo a solas, como un paseo; meditación, por ejemplo con Tide; y contenidos de humanidades, como Vistopia o Cultural Review, pueden estimular la creatividad en el trabajo.
* Gestionar el tiempo. Su núcleo consiste en restar. Reducir gradualmente las tareas menores permite ganar eficiencia y dedicar más tiempo a lo que tiene valor. Restar es un arte porque implica renunciar: a tiempo de ocio, a asuntos de baja prioridad o a parte de las expectativas que otros ponen en nosotros. Saber cuándo renunciar, a qué y de qué manera requiere práctica y aprendizaje. Siento que apenas he empezado.

**Cuarto nivel: la voluntad. La perseverancia depende de la determinación, y esta del sentido que encontramos.**

* Un trabajo en el que no encontramos sentido puede llevar al agotamiento emocional y al desgaste profesional. Este nivel me parece difícil de concretar y dudo que pueda adquirirse mediante un método de entrenamiento, porque buscar sentido está muy relacionado con la visión del mundo y los valores personales. Si existe un método para entrenarlo, probablemente esté en el ejército. Yo quizá apenas haya encontrado la entrada a este nivel y no tengo mucho que aportar. Una recomendación práctica es acceder a fuentes de Internet más allá de las restricciones habituales y ampliar la perspectiva para diversificar las fuentes de sentido. Si en el futuro se lograra algo parecido al «sello mental» de la ciencia ficción, también este nivel podría convertirse en algo material.
